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martes, 16 de agosto de 2011

LOS JUEVES LITERARIOS - esta semana, ...LO QUE HAY DETRÁS DE LAS PALABRAS ...








-¿Palabra de honor?
-¿Qué dices, abuelo?
- Que si lo que dices es verdad y pones tu palabra en empeño...
-Abuelo, de verdad, dices unas cosas mas raras...
-A ver, Pablo, cuando quieres asegurar que lo que dices es verdad, ¿cómo lo haces?
-Pues muy fácil. Levanto la mano derecha y digo: -Lo juro por Snoopy. Igual que tú, ¿no?.
-Bueno Pablito, no exactamente.
-Te cuento:
Cuando yo era niño, y antes incluso de eso...
Pablito hace un gesto con la mano, sacudiéndola de arriba a abajo, cuantificando con el gesto, ese tiempo pretérito y lejano.
-Bueno, a lo que vamos. Decía que antes las personas no tenían acceso a la cantidad de cosas que tienen ahora, ni siquiera al dinero así como lo conocemos hoy. Igual se podía vender algo por una cantidad de dinero, que hacer un intercambio de propiedades.
Así que muchos tratos se cerraban con un apretón de manos. Eso era suficiente. El que vendía, empeñaba así su palabra y se lo vendería en el tiempo y precio estipulado y, el que compraba, también.
No hacía falta contratos, ni notarios ni nada. Entre otras cosas porque mucha gente no sabía escribir, ni de leyes; lo que sí sabían es que lo que se dice, se cumple.
-Abuelo, ¿ y si no lo cumplían?
-Pues la gente sabía que se trataba de un mentiroso y nadie nunca más se fiaba de él, o de ella, claro.
¿Y ahora, abuelo?
-Pues..., creo que tienes razón. Lo juran por Snoopy.

Mas palabras e historias de escobas en casa de
Juan Carlos



29 comentarios:

javier dijo...

tiempos mejores? quién lo sabe?, pero es cierto lo que dices, Hoy hay que ser licenciado para " entender" y repensar las palabras que te dicen y en qué contexto se dicen. Ayer, blanco era inconfundible hoy te enseñan una escalas de blancos. Es el tiempo de la relatividad, nada que ver con A. Einstein, si no con el valor relativo de las cosas en función de... los intereses, de quién habla o de quién lo escucha.

Juan Carlos dijo...

Ja,ja. me vuelves a hacer reir con esa socarronería. Tanta gente por ahí, jurando por Snupy, con lo fácil y convincente que es un apretón de manos mirándose a los ojos.
Muy bueno Maru, un beso.

Cabopá dijo...

Una palabra y un apretón de manos ¡qué buen trato!
Eso se ha perdido,sólo en algunos pueblos y como tu bien cuentas, la gente mayor.Lo que trataban iba a todas parte con la verdad y la certeza de un buen apretón de manos.
Todavía por aquí quedan tratantes, de tierras, de ganado...Precisamente en Murcia capital y con motivo de la Feria de Septiembre, se ha recobrado esa Feria de animales,como una costumbre nuestra...
Besicos guapa desde mi Cabo.

Neogeminis dijo...

Es cierto, eran tiempos en que el valor de la palabra dada era uno de los más valiosas referentes a la hora de cerrar un trato. Lamentablemente hoy se ha banalizado la honradez al punto de considerarla candidez.
Un abrazo.

Juan Carlos dijo...

Vuelvo, Natalia jura por Snupy que no te puede comentar, así que te traslado el comentario:
"MARU mía, cierro tratos contigo, mutis, apretón de manos y !listos! nos fiamos"

Atalanta dijo...

Hola Maru!!

Que lejos queda el “Te doy mi palabra”, ahora no te dan ni los buenos días al entrar en un establecimiento. Más de una vez, he tenido que decir _Buenos días_, por segunda vez, pues a la primera no contesto nadie.

Me ha gustado mucho tu relato, por lo tanto el tiempo que te he dado, lo tengo como bien empleado.

Besos apalabrados

Verónica Marsá dijo...

No hay nada que me moleste más que las personas que no cumplen lo que dicen o a esos a quienes sus palabras se las lleva el viento... peores que los impuntuales.

Besito, Maru!

rosa_desastre dijo...

Y sobraban las palabras cuando se estrechaban las manos, con la seguridad de que el trato era indisoluble.... ¿y ahora quien se fia del Snupy?
Un beso

MARIAN dijo...

es cierto se ha perdido el valor de la palabra, no hace tanto que no hacia falta una firma para recordar lo dicho. con la palabra era suficiente.una pena.
un saludo
marian

Manuel dijo...

Donde quedo ese contrato personal del apreton de manos?, ahora para cualquier cosa....... refrendado por escrito vaya a ser que donde dije DIGO, digo DIEGO.
Algunos pocos afortunados todavia pueden presumir de que su palabra es su honor, pero... cada vez menos.
Lástima
Un beso

Chus dijo...

El te lo juro por snupy, ya sabemos lo que quiere decir!!!

Que la gente de hoy no tiene palabra.

Que asco!!!

Un abrazo

Susurros de Tinta dijo...

Bueno, no, buenísimo tu relato de hoy, acabo de decirle a Manu que mi abuelo decía que el honor solo se podía perder una vez, leyendo tu relato parecía que lo escuchaba a él y el lo juro por Snupi me ha arrancado una sonora carcajada, estupedo jueves, si señor, miles de besossssssssssssssss.

Carol dijo...

Me desconciertan esas personas que cambian el disco según les interesa, ayer me dijeron digo y hoy me dicen diego y además se empeñan tanto que la dejan a una por mentirosa y ya al final acabas dudando de tu propia palabra y memoria.

Pero lo que está claro es que de esas no te puedes volver a fiar y siempre que quieres dejar todo bien claro y conciso salen con algo que no imaginé que podrían inventar.

El jurar en falso a mi todavía me resulta una falta de moral intolerable. La persona que da su palabra y la cumple, salvo imponderables, son dignas de respeto y en mi lo encuentran.

Excelente entrada.

Besos, querida amiga.

San dijo...

Tiempos en los que un simple a pretón de manos señaba un trato, una venta un compromiso. No hacia falta nada más ni nada menos. Hoy cualuqiera se ía, como para irse tan ricamente con solo ese apretón de manos. Aunque gracias a los dioses aún quedan personas que no juran por snoopy.
Besos miles Maru.

San dijo...

Joooo sellaba quise decir, mis dedos y el teclado Zasss!!! chapu

Liwk dijo...

Le has dado una directriz muy interesante y muy linda al trasfondo del relato. Algún día, el mundo comenzará a ahogarse en sus snoopies.
Un beso.

gustavo dijo...

te doy mi palabra, agüela, de que mi palabra vale lo que el instante...eso sí, si doy mi palabra, en caliente te puedo asegurar que la cumplo...pues la palabra dada por mí, no vale nada...no suele depnder de mí...suele depender de agentes externos a mí...y así las cosas, cuando te dé la palabra, cógela al vuelo y úsala en ese instante...pero, y en contradicción con mis maneras...ah, no estoy orgulloso de esas maneras, pero te cuento la verdad y no hay hipocresía, pues, en mi cuento...de los demás, maldita sea, exijo que la cumplan...
medio beso.

Gambetas de Lana dijo...

Cuanta verdad. Ahora hay tanto de todo que nada vale nada, incluso las palabras.
Te lo juro por Cristina.

Inma Brujis dijo...

Mi abuelo también me daba su palabra de honor y yo se lo prometía rapidamente y él me decia..."promesas fáciles de hacer, fáciles de romper" y me lo hacía prometer sin cruzar los dedos.
Y esos juramentos tenían más validez que cualquier documento firmado.
Besos

MARU dijo...

Queridos amigos. Gracias por vuestros comentarios. Efectivamente, ésa ha sido mi intención al contar mi cuento. Muchas palabras casi han desaparecido de nuestro léxico diario. Honor, verdad, sinceridad, respeto, confianza, etc. etc.
Los conceptos son tan desdibujados que al final acabamos viviendo en una nebulosa; sin saber exatamente dónde están los puntos cardinales.
Espero que mis nietas sepan hacer de este mundo un mundo mejor, mas claro, mas limpio.
Un beso a todos y gracias por vuestra visita.

Simplementeyo dijo...

Yo quiero que todas esas palabras vuelvan, es la base de nuestra armonía, estamos entrando en aguas pantanosas sin valores, y hay que poner remedio.

Besitos y sonrisas con honor :-)

Humberto Dib dijo...

Excelente texto, Maru, llegué de la mano de una amiga en común, pero me quedo por decisión propia.
Te invito a pasar por mi espacio, te dejo el link abajo, pues en mi perfil aparecen tres.
Un abrazo desde Buenos Aires.
Humberto.

www.humbertodib.blogspot.com

Clarinda Galante dijo...

Obrigada Maru pela tua visita ao meu espaço!Obrigada pelas tuas palavras!

sou a Maria Clarinda do sombras de mim

CAS dijo...

Ja jaja, un encantador diálogo de esos cotidianos que siempre nos regalas y mucho nos dejan.
Solo una observación: la labor del notario es muy loable y muy antigua y nos dota de seguridad y estabilidad, cuando bien se ejerce. (ademáS Maru: NO ME DEJES SIN TRABAJO, AH NO!!! ASÍ NO, JAJAJA)

besotes en serio y palabras en tono de broma.

Ricardo Musso dijo...

Buenos días MARU.

Como de costumbre, legué un viernes en vez del jueves para tu entrada de Jueves Literarios. No me retes. Creo no haberte dado mi palabra de que sería puntual….jajaja.

Cuando nací, allá por el año 1950, los contratos basados en la palabra ya habían desaparecido, y los escribanos comenzaban a ocupar la escena en los acuerdos.
Posiblemente el haber ido perdiendo ese valor (el de la palabra) sea lamentable. Pero como la “rueda de la historia” para atrás no camina, en mi opinión, poco sentido tiene que estemos lamentándolo. “La única verdad es la realidad” dijo Sócrates!.

Los tratos comerciales importantes no son las únicas situaciones en que se ha perdido la confianza en la palabra.
Aquellos que te dicen: -“Vas a estar a la tarde en tu casa?..., bueno después paso a tomar un cafecito”; -“ A que hora precisas que esté para ayudarte con lo que me pedís…, bueno, contá conque a las 6 estoy ahí”; - “Hola Vicente, tenés tal o cual repuesto para mi auto…, bueno, lo llevo, ¿pero me esperas hasta comienzo de mes y paso a pagártelo?”; y luego, ¿vos viste que llegara a compartir ese cafecito, o que viniera a ayudarte, o que pasara a abonar ese repuesto?.
Hasta en las cosas más nimias se ha perdido la palabra.
Quien esté libre de culpas, que arroje la primer mentira!....jajaja

Para terminar amiga, aquellos que comienzan un compromiso con un juramento, por Dios, Snoopy, la madre o los mismísimos hijos…, son los que menos confianza me inspiran para creer en su palabra!.

Un beso grande.
Rik

Ricardo Musso dijo...

Se me pasó felicitarte por tu diálogo inicial. Excelente a mi gusto!.

Ahora sí, besos.
Rik

yonky dijo...

Tantas palabras no cabian en un simple apreton de manos.Ahora nos cuesta tanto sostenerlo que hemos optado por el besito de mejilla,al jefe,al mentiroso,al deshonesto y a al ser querido?todo en la bolsa,esquivando la mirada por si las moscas.

Puff juro que no me adapto a esta modernidad de plastico.

Cariñitos a rolete

Primavera dijo...

Pero antes era asi porque mi abuelo tambien lo decia, no habia contratos pero era sagrado la firma con un apreton...lo que ahora uff creo que solo lo hacen los que estan en las mafias...
Beso

Matices dijo...

Lo que nos muestras en tu relato no es más que la realidad, no había letra pequeña, todo era zanjado con un apretón de manos y el acuerdo era simple, sin retorcimientos draconianos... Ahora juramos por snoopy, que cierto es...

(Perdona mi tardanza, voy a ratos pues no ando en mi mejor semana, eso sí, animada y con ganas de leeros...)
Besos